Hallando al líder de la manada

Felipe Torres, un viejo de 76 años oriundo de Girardot – Colombia, que por cosas de la vida terminó en la sabana de Bogotá, más exactamente en Facatativá. Apareció aquella noche un domingo de Marzo del 2016 rondando con su jauría el parque Sta Rita, liderando su manada de perros.

Aquella noche tras  terminar las labores diarias, decidimos caminar con mi novia por las calles frías de Facatativá. Durante el recorrido paramos en un negocito donde vendían arepas de queso, seguimos nuestro camino charlando de los acontecimientos del día. Ella  contaba sus peripecias como asesora comercial de una empresa de telecomunicaciones que la estaban dejando agotada y yo le contaba que fui hasta el mirador de Pueblo Viejo  para  ver la ciudad encendida que parecía encantada desde allí arriba por el  contraste con el cielo despejado de aquella noche.

Decidimos tomar rumbo hacia el parque Santa Rita, mientras buscábamos donde sentarnos vimos entre los árboles unos perros que se alistaban para dormir. Uno en particular llamó mi atención, era grande y fuerte pero en su mirada de ojos tristes mostraba un hálito de posible sufrimiento. Nos sentamos al fin, convide al perro un trozo de mi arepa, mientras le acariciaba levantó una de sus grandes patas y saludo. Llame a mi novia para que viera el gesto particular del perro, tratamos de ofrecerle comida pero no nos recibió. Al rato llegaron dos perros y una voz cansada pero firme nos dijo:

  • Ellos no comen eso. Ya comieron y están satisfechos.

Era la voz de un viejo de mediana contextura, piel morena y bigote abundante encanecido, que vestía como mendigo.

  • Él es Grandote es el más viejo no le queda mucho tiempo – quedamos en silencio, mirando a Grandote que tenía cara de Fila Brasilero -.
  • Ella, la negra es Sabachina es la más joven, parece un lobo con esas orejas siempre rectas y Julio Iglesias, es el más coqueto, ya me ha quitado varias de mis admiradoras (risas).

Con esta presentación tipo casi de exposición canina rompimos el hielo y nos presentamos.

  • Soy Felipe Torres, en México este señor Cesar Millán es el encantador de perros y ahora es el líder de la manada. Yo aquí soy igual que él, a donde voy ellos me detectan y allá me llegan, los tengo a ellos y a tres o  siete tumbas
  • ¿tumbas?
  • Resulta que hace tiempo, una persona desadaptada, enveneno a los peludos con arroz y a algunas palomas también, seres satánicos, que no tienen perdón. Y aquí están las víctimas sepultadas al lado de estos sauces.

Aquel viejo reumático que estaba perdiendo la movilidad de los dedos de las manos tenia un pasado como brillante ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional, trabajó con el gobierno como auxiliar forense y conoció mundo. Con todo ese pasado brillante, nos precisaba esa noche entristecido.

  • Yo tenía vida de príncipe y no es por ser escamoso, se me estaba borrando la raya de la cola por mantener sentado en aviones, pues viajaba mucho. (risas)

Él tiene un corazón muy grande al hacerse cargo de estos animales que como nos decía “no les queda mucho tiempo” . Con cierta incertidumbre se preguntó, entre  la nube de alcohol en la que ya estaba,” único analgésico de sus dolores “

  • ¿qué será de mis perritos cuando yo me muera?”.

Esto último nos llenó de tristeza, pues lo dijo con cierta certeza que no le podíamos refutar, tan solo suspiramos y nos despedimos de Don Felipe.

Visito a Don Felipe, cada vez que puedo. Él tiene una rutina particular, que empieza a las 5 de la mañana. Dice que hay que acostarse con el sol y levantarse antes de que él salga. En su “hotel de lujo, millón de estrellas” – como él lo define- su improvisado cambuche entre dos muros de cemento, lo mantiene caliente para él y sus perros con una colcha vieja la cual tapiza de papel periódico y plástico, sus cobijas un par de cuatro tigres roídas por el tiempo, las extiende tapando su humanidad. Llama a sus perros que se acuestan a la cabecera y a sus pies ,termina de tapar su “hotel de lujo, millón de estrellas” con un gran pedazo de plástico.

Debajo de un gran sauce, todas las noches, cuando estas están despejadas se duerme mirando el firmamento lleno de estrellas, por un orificio del plástico. Se levanta a las 5 am, desarma su “hotel de lujo, millón de estrellas”  y lo guarda debajo de unas bancas y otra en la mitad del tronco del gran sauce que lo cobija.

Toma su primer trago en compañía de Don Fabio un profesor de golf arruinado y consumido por el vicio del cigarrillo. Tras comer algo y mear detrás del árbol, ya clareando, se dirige a su lugar de trabajo en el parque Santander con sus fieles acompañantes; empieza la faena diaria que consiste en cuidar los carros que llegan casi siempre con personas que van al hospital San Rafael o tienen que hacer trámites de tránsito cerca. Alrededor hay oficinas donde venden el  seguros de transito, cursos de conducción, licencias  y cualquier cosa que tenga que ver con vehículos.

En el transcurso del día, mientras cuida los carros, va a las famas y panaderías a pedir comida para sus perros y para él de paso. Con las monedas que gana por cuidar los carros guarda para su “maldito alcohol” que como él mismo dice, no le dejó tener una familia, lo alejó de la poca que tenía,  abandonado en la ruina con un pasado brillante en la basura. En muchas de las conversaciones me repite:

  • En un tiempo, sin ánimo de chicanear por lo que viajaba mucho. Dejaba amores aquí y allá, conocí innumerables lugares del país, en definitiva me di cualquier cantidad de lujos. Pero pasaban años sin ver a mi mamá, hasta que al fin me cansé y ya para que, la vieja estaba muriendo y los años también me estaban tomando ventaja.

Este líder de la manada, es un cachaco bien hablado, a veces se le salen groserías pero es un libro abierto donde se hallan innumerables experiencias de vida, con él se habla de todo, desde hechos de actualidad, hasta aventuras pasadas como empleado del estado. Charlamos de Política, Religión, Educación y de mujeres o de lo que haya leído en el día en una revista de los Testigos de Jehová o en un periódico matutino hallado  en la basura. No se queda sin ofrecerme una película a cambio de cualquier moneda, pero siempre me deja algo más valioso por lo cual no le puedo pagar: Un sabio consejo.

Él y muchas más personas con cierta particularidad, le dan vida al municipio. Son luces vivientes entre lo oscuro que es a veces  la cotidianidad. Con lo que hacen apropian un lugar, unas costumbres y un legado.

Aunque él no está desamparado, muchos ciudadanos le ayudan con su labor, Estas situaciones representan las falencias de los entes gubernamentales en programas de asistencia social y como él dice,  – cada día llega a mi “hotel de lujo, millón de estrellas” un nuevo perro –  y eso es un signo de la falta de cultura para con la tenencia responsable de animales domésticos, que al abandonarlos no solo le están causando un sufrimiento a un ser viviente que siente como todos, sino que están agrandando una problemática de salud pública que nos afecta.

1*Solo en Facatativa en lo que lleva corrido de este año la Administración Municipal estima que alrededor de 15 mil caninos y alrededor de 8 mil felinos están en situación de abandono. A pesar que el municipio cuenta con un Centro de Tenencia Temporal para mascotas, en cabeza de la Secretaría de Salud y funcionarios comprometidos con la labor como la responsable de este lugar Luz Dary Ordoñez, donde esterilizan mascotas y gestionan procesos de adopción responsable, los índices de abandono animal siguen creciendo, los casos denunciados y registrados por ciudadanos en redes sociales cada día van en aumento.

A Don Felipe le empezó a ayudar la Secretaría de Salud hace más o menos dos años, le ayudaron por medio de uno de sus compañeros de trabajo (Cuidando carros), el señor Funtuoso, que contactó veterinarios del ente gubernamental, para que esterilizaran las hembras que le llegaban y de ahí en adelante por medio de él  Don Felipe, consigue ayuda para sus perritos en cuestiones de salud. Personas como el señor Funtuoso, la funcionaria Luz Dary Ordoñez y Don Fabio, pueden dar fe de su labor desapercibida.

Muchas veces le he  hecho saber de la importancia de que buscara ayuda para su problema con el alcohol pero en realidad Felipe Torres, es un viejo terco que ya escogió como hogar los parques de Facatativá y como él dice – “con mi vicio no le hago daño a nadie”- .

Con esta construcción de letras se pretende destacar su labor desinteresada. Quizás si quiere, le voy a proponer a Don Felipe que escriba sus memorias para que las nuevas generaciones vean que en la marginalidad hay tesoros ignorados y acciones sublimes.

2* Un anónimo de imaginarios urbanos espontáneos y marginados, citando a Armando Silva.

 1* Fuente: rodrigoavilatv.com

2*Armando Silva (Bogotá, 19 de agosto de 1948) es un filósofo y semiólogo colombiano, más conocido por su trabajo de los “Imaginarios Urbanos” desarrollado en varias ciudades de América Latina y España.

Christian E. Castiblanco Todos los derechos reservados 2017

Revisión y corrección: Víctor Manuel Mejía Ángel

 

felipe

Felipe Torres, Facatativa – Colombia. 2017

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