El Origen de Majuy

Le despertó el dolor de la herida, hecha por la hoja metálica del cobarde español que enviado por Jiménez de Quesada le perseguía.

Pero en la mente de Tisquesusa solo había una preocupación más importante que su herida, más que el asedio de los españoles, más que perder su tesoro y su soberanía, era su bella esposa Majuy, que dejo reguardada con sus guechas en un lugar lejos de allí, en las mediaciones del gran cerro.

Así que como pudo, escabulléndose entre las grandes piedras, cucharos y siete cueros llego al lugar del encuentro con Majuy donde pretendía salvaguardarse y recuperarse. Pero los gallinazos le avisaron la gran tragedia; en las faldas del cerro habían charcos de sangre y de entre los cuerpos despedazados hallo sin vida a su bella Majuy.

Arrodillándose frente a ella grito su nombre tan fuerte que retumbo por doquier, quedando este grito desesperado grabado en el viento como un eterno eco, que se escuchó por generaciones, durante las noches serenas allí cerca al cerro, el cual nombraron así: Majuy.

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