Sangre por agua

 

Entre tanto andaba sin rumbo siendo testigo de misérrimos paisajes,

un mundo efímero desierto que cegaba el amanecer y su sinfonía emplumada,

anhelaba entre el olor a parca sedienta el saludo cordial del vecino y la brisa olorosa de  pino y eucalipto.

Aquella escena fugaz de luchas inconclusas sin sentido,

 me robaban vida y sentido a mi destino obligado

mataba mi tiempo fugaz sobreviviendo…buscando gotas de oro, oro que da vida.

Yo el de la vida parca, despierto anhelando que el día terminara,

no encuentro lo valioso de mi presente.

A pesar de mi anhelar mezquino alimentado de remordimientos quiméricos y prejuicios litúrgicos…

el sol me sonríe con un nuevo amanecer

desnudando el olor a carroña de los caídos, que dieron su sangre por agua.

El porvenir es ahora incierto,

cuando los tumultos almidonados del cielo ya no lloran y los ríos dejan su rastro de podredumbre seca,

trémulos los pensamientos entre víboras quejumbrosas que me roban la energía,

nado entre las aguas turbias del miedo y me hallo tan solo
que la bruma pasa silbando aun olores de esperanza que ignoro.

Quieto un instante encuentro en los versos, el desahogo que hoy desnudo ante cientos de desconocidos que tal vez leerán esto,

confiado ahora en la barca de letras sigo buscando un rumbo,

entre aguas utópicas desprevenidas e indiferentes,

que quizás me llevaran al lugar anhelado de mis cavilaciones…

o al ahogo ultimo de mis temores.

Porque ya hace años ceso la matanza y el oro que da vida se largó en tanques flotantes hacia el Elysium de los poderosos.

Lo único que queda es saborear los suspiros de las montañas,

la savia casi inerte de los mudos verdes que aún no fallecen y los orines que quieren desertar del cuerpo.

Sangre por agua, algún día se venía venir,

a pesar de la abundancia de los años ya muertos,

matamos con la paupérrima ignorancia y la mísera indiferencia los páramos vestidos de frailejones acuosos y los serpenteantes condominios de peces que alimentaban el inclemente mar.

Ahora ni los caídos y los muertos en vida me darán respuesta del futuro,

 el gran ojo se oculta de nuevo tras las sombras de las colosas vestidas de ramajes y el cielo se apaga cual faro de infinita dimensión.

Y yo sueño con la utopía de ríos azules, paramos enruanados de niebla eterna y mi cántaro lleno de agua virgen…

 

Christian Casbaker, 2020

Poema participante I Concurso Juvenil de arte visual y literario Semillas de Creación, Sabana Centro – Colombia

Predecir-las-guerras-por-el-agua-será-posible-con-Inteligencia-artificial

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