Mujeres Versos, el diario de Claudia

Claudia Cárdenas desde Colombia, desemboca un río de inspiración infinita, una poesía apacible y seductora. Una luz que encandelilla con solo leer sus letras insinuantes, elixir líquido que embriaga oídos amados. Evoca desilusiones y una sensualidad clandestina, sentires reales en versos de irreal belleza…

Bienvenid@s al diario de Claudia

Tu boca

Tu dulce boca que me recorre todos los senderos,

que me aquieta,

que me aloca, y me descifra mil te quieros.

Tu boca, sólo tu boca que en mi alma desemboca y la inunda con el fuego de dragones sin escuderos.

Tu boca, tu loca boca que me invita y me convoca al abismo de tu cielo, a las sales de tu infierno.

Tu boca, tu mía boca, incendiada de luceros.

Tu boca; tu ausente boca, que por besar me muero.

Sin Versos

Para tus tardes libres /de arreboles: mis versos,

el licor /de los poemas, mi humanidad de flor / en anatemas, el áureo calibre / de mis soles.

Para tu noche ausente / de faroles: el áncora cercana / de un lucero la luz tenue y arcana / sin agüero mi luna incandescente/ en girasoles.

Para tu alba indigente /de poesía: la pasión indecente / en mi lenguaje con un sutil esbozo /algarabía la aventura en mis pozos/ sin peaje el menaje en tu piel / mi fantasía y la miel de tus manos / fiel paraje.

Mar

Soy el río desbordado; que se sale de su cauce,

un creciente río salado en busca de delfines rosados.

Soy el río que te espera, que entre sus piedras lleva las voces del pasado,

la ausencia del presente, la esperanza del mañana.

Soy el río que al alba te canta, que en sus aguas lleva impregnados los acordes tornasoles de tu voz enredada en mi atalaya.

Soy río, cauce, agua, voz.

Pero no soy mar.

[ ]

Avanza torpemente el caracol de los días y las somnolientas noches también pasan;

aún no llamamos a la vida nuestra casa, todavía no tocamos el puerto de alegrías.

Viaja en nuestra piel el deseo y su tranvía,

trazando en el pecho el electrocardiograma del impávido destino que en su cruel trama de emboscadas, de tormentos y de engaños va restando el bien y aumentando el daño mandando, cual tirano, herir lo que se ama.

[ ]

Sí aparezco en tu almohada de repente,

bajo la luz desnuda de la noche no enfundes el fusil de tu reproche;

regálame tus labios de aguardiente.

Me derramo en tu cuerpo con urgencia,

los sueños no conocen la desgana de la pasión que cuelga en la ventana, ni del adiós enviado como herencia.

Como náufraga exhausta me detengo a recoger tus lágrimas de escarcha, a contemplar tus ojos de laguna.

En tu piel clandestina me entretengo. Susurran mis quimeras si te marchas: Amor, eres la muerte que me acuna.

Claudia Cárdenas

Edición y recopilación: Christian E. Castiblanco

2 comentarios en “Mujeres Versos, el diario de Claudia

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