Mujeres Versos, el diario de Myriam

Myriam Stella Buritica desde Facatativa Colombia nos revela una poesía que aún guarda la métrica de antaño, una reliquia lírica que nos deleita con su esquisitez poética. Imágenes vividas de lo sublime, remembranzas que destilan de los recuerdos la felicidad melancólica tímida en un acorde. Una poesía tan actual que nos pone a reflexionar y repensar la tan llamada nueva normalidad, versos que dan ánimo y enseñanmágicos que como crisol alumbran la penumbra.

Bienvenid@s al diario de Myriam

Los Haykus


Altas y oscuras
Pasando silenciosas
Nueva tormenta.

El suelo cruje
Son pisadas del ciervo
Muda el árbol.

Tirita el ave
De caricias húmedas
Sobre la rama.

Su pico bebe
El néctar de las flores
Con ágil vuelo.

La música en mi pasado y mi presente.

Sentada en el balcón miro sin mirar el cielo.
Las viejas visiones abruman esta noche sin luna,
la lluvia acaricia las hojas de los árboles
que tímidamente se mecen dejando caer las gotas
frente a mis ojos.
Los recuerdos lejanos han regresado,
vuelvo a ser joven, camino en silencio,
por mis pensamientos y veo una chiquilla
cantando frente al espejo con un cepillo
de cabello como micrófono.
La radio deja escuchar una música suave
me dejo llevar por ella imaginando que soy la cantante.
Son momentos mágicos, y se siente bien
una voz me hace regresar a la realidad,
la lluvia ha cesado, el frío me abraza,
mi amado ha servido dos copas de vino,
que saboreamos junto al fuego,
escuchando la música que nos enamoró,
aquella tarde en la vieja casita de mis padres.

De repente


De repente todo cambió
los abrazos volaron
como aquellas hojas secas,
los besos ya no saben a miel
porque el viento los lleva de mis dedos
a tierra firme, ya no posan en tus labios carnosos.
Ya no puedo ver la sonrisa que me ofrecen
cuando me saludan,
veo una máscara de colores
en los rostros, no sé si ríen o lamentan,
solamente hablan los ojos
ansiosos porque todo esto termine.
Un día cualquiera él, llegó
para asolar la tierra inundada de sueños y esperanzas;
se posó sin permiso en la piel,
para apagar la voz de cantos mágicos y voces de luz.
Recorrió el universo pegado en las manos,
en el cabello que mecía el viento
se quedó en el alma de aquellos que se fueron
más allá de las estrellas,
él se llama virus, es tan pequeño, invisible,
mortal y asesino.
Se ríe del dolor ajeno, no le importa acabar
con las ilusiones de mi prójimo,
deseo para él
el destierro infinito o la destrucción total.

De frente al futuro
(Serventesio endecasílabo)

Hoy estoy a las puertas del futuro
tan incierto, tan lejos de mi ser,
con el alma de niño, ¡Aún soy puro!
y no alcanzo la vida comprender.

Andaré solitario y no temo
ya mi madre se fue, no va volver,
también vela por mí un ser supremo
desde el cielo me brindan su querer.

Ya mis pasos empiezan hacer brecha
tropezando y cayendo seguiré
esta senda que sigo tan estrecha
con valor, con esfuerzo pasaré.

Cosas buenas que llenan de esperanza
cosas malas ¿Me harán desfallecer?
no lo creo, porque tengo la templanza,
ser correcto y así permanecer.

Sin pudor (Ovillejo)

¡Se parece a una doncella!
La estrella
¡Que se estará imaginando!
Besando,
sentada en un arrebol
el sol.

Ardiente como el crisol
cuando las nubes salieron,
y sin pudor ellas vieron
La estrella besando el sol.

Myriam Stella Buritica, Colombia

Edición y recopilación: Christian E. Castiblanco.

4 comentarios en “Mujeres Versos, el diario de Myriam

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