El Redimido VI

Desde que desperto aquella vez ya han pasado quizás un par de años y entre tanto andaba sin rumbo siendo testigo de misérrimos paisajes, allí donde antes era un exuberante paraíso.

Vivía ahora en un mundo desierto que cegaba el amanecer y callaba con su sequia la sinfonía emplumada, anhelaba entre el olor a parca sedienta que todo ese horror no fuera cierto y sentir la brisa olorosa de pino y eucalipto, hoy extintos hechos chamizos y con todo esto un triste recuerdo.

The post-apocalyptic landscape after a nuclear war

Aquella escena fugaz de luchas inconclusas sin sentido, le robaban vida y sentido a su destino obligado, una redención que parecía mortificarle. Mientras tanto mataba el tiempo fugaz sobreviviendo en su penosa condición mortal

Él, el de la vida parca, con los ojos abiertos aun respiraba anhelando que el día terminara, que todo hubiera sido un mal sueño y que el tiempo se devolviera para que nunca hubiera querido ser Dios y no haber enseñado a los hombres ese garrafal error.

A pesar de su anhelar mezquino alimentado de remordimientos quiméricos y prejuicios litúrgicos…el sol le sonreía cada vez con un nuevo amanecer, desnudando el olor a carroña de los caídos, rastros mortales de la inevitable Apocalipsis con sello humano.

El porvenir era incierto, ahora los tumultos almidonados del cielo ya no lloraban y los ríos dejaban su rastro de podredumbre seca, trémulos aparecían los pensamientos entre víboras quejumbrosas que le robaban energía, nadaba entre las aguas turbias del miedo y se hallaba tan solo que la bruma pasaba silbando susurros de esperanza a los que era sordo.

Quieto un instante encontró en el sincero arrepentimiento, el desahogo que hoy desnudó ante cientos de desconocidos que tal vez leerán esto, confiado ahora en la barca de letras seguía buscando un rumbo hacia el firmamento de su padre, antiguo y anhelado hogar entre desprevenidas e indiferentes esperanzas que quizás lo llevaran al lugar anhelado de sus cavilaciones…
o al ahogo último de sus temores.

Porque ya hace años cesó la matanza y el oro que da vida se largó en las moles oscuras que anochecían el cielo diurno, las barcas de los nuevos poderosos, los amos de aquellos ejércitos negros y siniestros que desolaron el mundo. Lo único que quedaba era saborear los suspiros de las montañas, la savia casi inerte de los mudos verdes que aún no fallecían y los orines que querían desertar del cuerpo.

Ahora ni los vencidos y los muertos en vida le daban respuesta al futuro, el gran ojo se ocultaba de nuevo tras las sombras de las colosas vestidas de ramajes muertos y el cielo se apagaba cual faro de infinita dimensión.

Y ya recostado a su último sueño, sentía que la vida se le escapaba sin respuesta aparente a su arrepentimiento. Allí sobre las cenizas de la creación de su padre no pudo ya llorar y su último suspiro fue robado al ver revolotear una mariposa amarilla entre la bruma oscurecida y sentir junto a su mano una raíz que aunque casi calcinada empezaba a brotar en verdes guiños…su último pensamiento: Su bella Lilith la cual nunca más vio, la que en aquel momento pareció ver reflejada en su propio rostro que al igual que el día se apagaba y al fin con esto halló la tan anhelada respuesta.

Christian E. Castiblanco 2020 DR

15 comentarios en “El Redimido VI

  1. Beautiful. I read it very slowly (in Spanish only), twice, as it was the final installation of your brilliant work. It feels like a cessation of hostilities after resources have been exhausted. I enjoyed how the use of the simple past, with the occasional accented “o” – encontró, cesó, halló, gave the text a sheen of formality. Not sure if it was intentional, but that was how I received it.

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      1. Apologies. I’m not sure where the rest of my comment went. But I meant to say that I really enjoyed your work and I hope that you continue to experiment and write in your true voice. I knew I was reading a unique story from the very first instalment. Brilliant work. Sisterly hugs. ❤️🧡🧡

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  2. Brillante y obscura entrada! Una narrativa excepcional, ahondando en lo más profundo del tardío arrepentimiento, que resulta vano para retrotraerse al propio surgimiento del mundo. Una mueca dolorosa, que por un instante cree en una resurrección de la vida, que no le será ya posible de sostener por su propia culpa. Un cordial saludo.

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