Facatativá en versos, retratos cotidianos I

I Parte Ruinas Sociales

Parásitos

Por: Macafre

Si la gente no se une dejando sus diferencias atrás no esperen a que sus hijos sean el futuro de un pueblo o sociedad siendo indiferentes al cambio”
MACAFRE

Te has preguntado si las conciencias recuerdan tu belleza,
creo que no, los cuerpos caminantes de una sociedad desquebrajada por sus habitantes y gobernadores.
Aquellos parques, caminos veredales, ríos cristalinos, un cercado fuerte y verde en plena expansión al final de la llanura,
el desarrollo de unos intereses de una supuesta civilización putrefacta donde se pasean como rameras robando hondas apagadas día y noche.
En la radio anuncian de tus hijos vagabundos en las drogas de aquellos que tienen el poder y no lo entregan…
pueblo dormido, los murmullos de los acuerdos y desacuerdos, pero nadie se apersona, porque donde se hable se manda a matar.
Sigo recorriendo tus caminos viendo tu belleza en medio de parásitos sin cultura, no importa el estrato social,
todos dicen hacer y ninguno deja hacer.
En tu rostro la frustración de cómo no dejarte progresar por la mala higiene de corruptos con estudio, sin arte…
donde solo evolucionó en las entradas de tu cuerpo la prostitución, un gentío mal organizada robando,
acumulación de invasiones rompiendo tu placenta cultural hasta llegar al estrés del smog, ruido, falta de oportunidades…contaminación, educación misérrima,
la ruina de un hospital fantasma, la casa del molino hoy convertida en una estación de buses, la casa de la cultura rodeada de putas, vergüenza social de vertiente e incertidumbre.
Los hilos siguen ahí moviéndose, la población indiferente con sonrisa de payaso maldito y la biblia en la mesa repartiendo migajas de pan… la gente arrodillada de cabeza así seguirá, CONTINUARÁ…

Diseño: Wilson Otalora

Lamento de una escuelita

Por: Myriam Buritica

Fui la escuela, la casa, el patio de juegos
de cientos de niños que pisaron mi suelo,
Todavía escucho el eco de sus risas y las pisadas
que me hacían sentir importante;
ahora estoy sola y abandonada,
aferrados a mis paredes aún están
los tableros donde los maestros
plasmaban su sabiduría para que los pequeños
algún día fueran grandes personajes.
Los viejos pupitres bañados por el polvo
descansan arrinconados como trastos viejos,
me acompañan los recuerdos y la nostalgia;
añoro aquellos chiquillos con su bullicio inocente
ellos llenaron mis espacios de música y coros
que rebotaban como aquel balón cundo era correteado
por el pavimento.
Custodiada por una malla y candados para que los recuerdos
no vuelen al valle del olvido, ¡Así estoy ahora!
Me siento inútil y vacía, como algo que ya no sirve para nada,
espero que alguien voltee su mirada hacia mí y encuentre
un motivo para volver abrir la reja y ser ocupada,
estoy segura que mi fin no ha llegado, porque todavía soy útil.

Foto Myriam Buritica: Escuela Mancilla, Facatativa.

Estación Ferroviaria

Por: Gloria Mora

Años de olvido retratan tus muros
Lúgubre dormitorio de indigentes furtivos
Sombríos recuerdos de una gloria de antaño rasguñando los últimos vestigios de una histórica ruta.
Por tus pasillos transitan fantasmas de miles de viajeros que recogen uno a uno sus pasos.
Monumento que marcó hito en la semblanza arquitectónica de un país sin memoria y que hoy solo es un signo físico de un pasado que se torna utópico.
Trazado vial de un desarrollo abandonado
Hazaña de un pésimo sentido de pertenencia
Tramo arqueológico de rieles y polines conservados únicamente por la misericordia del dios tiempo
¿Quién se apiadará de tu pasado?
¿Quién rastrillará tu empolvada imagen para darte de nuevo vida en la cultura y sociedad de ésta época?
¿Quién, en su noble corcel, tendrá la valentía de retroceder el tiempo para proyectar en ti un nuevo futuro?

Instalaciones abandonadas antigua estación del tren Facatativa, Wikimapia

Un grito en el silencio

Por: Alexandra Cubillos Pedraza

En este sol plasma solloza
redundante
Gritos de féminas violentadas,
abusadas, pisoteadas

Desgarrador silencio sordo,
nadie escucha
Día a día morir mil veces
Todas llevamos una herida,
una historia, un dolor

Sus sonrisas las arrebato el eco
de la injusticia.
Hombres, sociedad ignoran sus
quejas, su desasosiego.

La prensa relata una noticia más,
ahondando en la herida, de un
brillante puñal
Indiferencia, nocturna de la
muerte.

Foto: Alexandra Cubillos Pedraza

Aquí todo está al revés

Por: Christian E. Castiblanco

Una casa del molino, vestigio del siglo pasado está plagada de buses. Vestida de polvo y olvido, apenas vive agonizante.

Casa del Molino. Foto: Fernando Jauregui

Un teatro roido por el tiempo, aparentemente renaciendo. Trayendo los ecos moribundos de las funciones de antaño, pero por ahora solo es testigo de la escena diaria de los deambulantes cotidianos.

Teatro Municipal. Foto: Patricia Linares

Y un hospital de faz desvanecida, que en el pasado tuviese magnífica vestidura hoy rasgada sin piedad por el viento y el agua. Se reciste a caer con la esperanza de renacer, allí solloza aún el recinto donde vieron la primera y la última luz muchas almas.

Antiguo Hospital San Rafael. Foto: Jairo Bernal

Definitivamente todo está al revés, lo que debería ser un monumento histórico preservado, hoy son sitios desechados, cuna de ratas e inundados de miados. Y las moles insípidas se levantan como elefantes blancos que crecen inchados de descarada corrupción.

Obra Megabiblioca. Foto: Julián Duque, Mutantes TV

Pasarela del río Botello

Por: Rosa Carrasco Cortés


Mientras las alas de la neblina besan con sus labios de viento frío. Ahí, en los riscos mi existencia limpia, fresca, pura, cristalina nace. Desciendo por entre el follaje agreste aún, en las peñas de la Tribuna. No me detengo a juguetear con las mariposas que se refrescan en mis aguas, o con la bruma que gusta bailar  con mi canto, el aroma de las flores silvestres quiere borrar el miasma. Efluvios oscuros hoy me habitan, un traje de ventisca ajada desfila la pasarela de la extinción. En un punto negro vacilantes, tropezando, bajan restos de sillones desvencijados, colchones sin sueños, llantas sin vías, restos de viajeras latas, mesas desmoronadas. Retazos de desleales vivencias, desechos de vigor abandonados en algún lugar de mi solitario viaje.
No importa a los seres mi deterioro que es el de ellos. No interesa ya, que las mariposas no bailen en las turbias aguas, ni las alas de la niebla besen con sus labios de frío céfiro mis aguas nauseabundas que ni el perfume de las silvestres flores podrá  borrar, es la fetidez con que mi aliento  se extingue sin remedio.

Río Botello. Foto: Julián Duque

7 comentarios en “Facatativá en versos, retratos cotidianos I

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