Vestigios

El tedio nos abruma, parece que no tuviera cura está desidia inconmensurable…la dosis está a la orden del día, allí en lo simple e ignorado

Christian E Castiblanco

Rastros de una gloria envejecida, moles que se niegan a desfallecer. Un cercado fuerte al final de la llanura que resiste al avance del cáncer de asfalto.

Aún los colosos verdes decoran con sus ramajes los caminos mudos en las lejanias. Y a las faldas del gran Titán la Natura no desfallece.

Vestigios inmersos en una bosque de niebla latente, aliento desapercibido que delata con timidez criaturas fabulosas, que decoran por doquier el manto verde que nos mira desde lo alto.

Suspira el cuerpo maltrecho por la monotonía, esa carrera absurda en la rueda del sistema…¡Valioso analgésico! son los verdes vigilantes y el aire desprovisto del mugre citadino.

Testigos mudos de la hecatombe, perfume vegetal que destila la llovizna intempestiva, sus brazos ramajes se colman de frutos transparentes que saben a savia, dulces de sus hojas.

Y el cielo se alegra dejando el camino oliendo a bosque, a niebla destilada, a soledad vestida de verde sazón…el aire aromático llena los pulmones y el corazón se sacia de la magia del Creador, la magia viva del existir.

He aquí el sendero en las trochas, aún persiste el eco del campo, lejos del bullicio metálico de la urbe creciente, tal cual es la vida hacemos el camino y el Dador de la vida dirije los pasos.

Christian E. Castiblanco, Facatativá en Versos

8 comentarios en “Vestigios

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