Desamor y enemistad, Ricardo Villalobos

Vuelven los versos versátiles del Colombiano Ricardo Villalobos brindándonos un ramillete de sentimientos envueltos en una poesía sencilla y sonora que declaman sinfonías amargas de amores perdidos. Amores oníricos que trascienden la realidad. Versos que desnudan tristes realidades y dejan al descubierto profundas reflexiones.

Bienvenid@s

Tus mentiras.

Creí en todo aquello.
Aquellos abrazos, aquellos te quieros.
si fueron dulces tus besos, les considero Amargos.
Siento morir ahora.
Anduve ciego y perdido en tu cuerpo una y otra vez, que desdicha la mia.
Me consideré afortunado en el momento, solo fuí uno mas.
Tragué de mis propias palabras al creerte diferente, hoy de tanta impotencia suelo crujir los dientes.
Nadie ha llegado a sentir el dolor que me ha causado, la persona que soñé que siempre estaría a mi lado.
El amor que prometió no fue para siempre, como explicarle a mi confidente.
Juré amarte hasta la muerte y ahora me dices que nada sientes, que todo es diferente.
Fui tan inocente, olvidé los consejos de ser prudente.
He de vagar por el mundo sin rumbo.¿Qué será de mí?… Dónde quedarán los sueños de ser feliz.

En silencio.

Entre tanta soledad recordé lo lindo de tu amor.
En cada recuerdo una lágrima.
Anoche, anoche soñe tu rostro.
Anoche sentí tus abrazos, tus besos.
Anoche este frío incesante calcinó mi piel.
Me duele despertar y no verte, si mi anhelo es tenerte.
Los dias sin ti no quiero y aunque quisiera evitarlo no puedo.
dicen que el tiempo es pasajero, pero… Temo al perderte por tenerte tan lejos.

Anoche.
Anoche soñé contigo.
Vi tu rostro, me perdí y naufragué en el inmenso mar de tu amor.
Anoche decidí entregarte de lleno el corazón.
Todo, todo sucedió anoche.

Sin miedo

¡¡¡Benditos!!!
¡¡¡ Benditos sean los amigos!!!
Los verdaderos.
No aquellos que te sacan los ojos cuál ave de rapiña.
Benditas aquellas madres que con su esfuerzo luchan.
¡¡¡Benditas sean todas ellas!!!
aborrezco a todo aquél que se aleja de las reprensiones y la maldad práctica.
Benditos mis padres que me forjaron a ser un buen hombre.
Fueron aquellas sus últimas palabras, antes de perder la cordura.
Amaba vivir en su mundo, alejado de la avaricia, del pecado.
Nadie sabe el dolor que le atormenta.
Quedó en silencio y en su caballo se marchó.
Solo recuerdo aquella voz y sus actos de rechazo a lo malo, cada noche.
la vida es cruel con el bueno, es mi sana apreciación.
Vivir es una gran suerte de pocos, cuestión de números.
Mueren de manera abrumadora los buenos en el intento de cambiar la historia.
Vivimos con miedo, se han roto nuestros derechos, no quedan esperanzas.
Doy a él la razón a sí muchos decidan lo contrario.
Ya que solo la muerte podrá silenciar los labios que anhelan divulgar una gran verdad.

Ricardo Villalobos Florez, Colombia

Edición y recopilación: Christian E Castiblanco

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