El tintero Rafa

Rafael Oswaldo González, el tintero, una de esas personas que con sencillez y amabilidad dejó huella en la cotidianidad de una ciudad convulsionada como Facatativá en Colombia, hoy en nuestra sección de Retratos cotidianos – Personajes iremos a contar parte de su historia

Nada más necesario que encontrar «a la mano» como decimos aquí un café caliente (tinto), agua aromática o algún comestible preparado para engañar las tripas mientras llega la hora del desayuno o el almuerzo o simplemente para combatir el frío característico de esta zona o el hambre esporádica de entre la monotonía y el afán de cada día.

Muchos recuerdan a Don Rafael el tintero que en la mitad de aquella correría matutina siempre estaba dispuesto con su carisma a atender a quien tuviera hambre, frío o simplemente quería charlar con alguien para cambiar la monotonía.

Éste facatativeño nacido y criado en el cercado fuerte al final de la llanura que desde los 16 años fue integrante de la hermandad del Santo Cristo de la iglesia Catedral y fue unos de los representantes de los doce apóstoles, dedicó sus últimos 40 años a trabajar de vendedor ambulante al lado del cajero de Davivienda en las tardes y por las mañanas se ubicaba frente de la plaza de mercado.

Estos espacios y costumbres al ritmo del avance de las ciudades van perdiendo su esencia de sencillez e identidad. Puestos como los de Don Rafa le daban una apropiación a los espacios y permitía tener a parte de un servicio exprés, un contacto humano invaluable. Hoy en día los vendedores ambulantes se han duplicado casi por diez y en ciertas zonas del municipio han convertido el espacio público en verdaderos conglomerados dónde en ocasiones pulula el desorden y las ventas irregulares que distan de la calidez de lo que alguna vez nos ofreció Don Rafael en su sencillo puesto de «tintos».

Foto. Cortesía Mutantes TV

Ya hace siete años que Don Rafa no nos acompaña, con su partida dejó un vacío en su familia y en sus clientes frecuentes. Su figura nos hace considerar que las Ventas ambulantes son un trabajo digno en un país con oportunidades limitadas más que todo para las personas de la tercera edad, con discapacidad o simplemente sin una experiencia laboral que los pueda vincular formalmente a una empresa. Estás actividades deberían estar enmarcadas entre los pequeños emprendimientos que con políticas de estímulo económico por parte de las entidades gubernamentales se pueden convertir en pequeñas y medianas empresas que podrían impulsar el desarrollo del país y el mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos.

Edición y recopilación Christian E Castiblanco

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