La intimidad de un día

Mediados de Agosto, el viento acaricia con fuerza las dolientes tejas de los edificios cercanos. El cielo sin nubes ya apagado parece que soplara sin medida, levantando en remolinos la basura que invade por doquier la plaza principal, fría y marginal, pues tan solo una decena de árboles adornan su triste faz de asfalto. Los … Continúa leyendo La intimidad de un día