Nunca nos mataran

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Lucy Villareal, q.e.p.d Tumaco Colombia

 

Piensan matar a tiros la esperanza,

alardean de asesinar los ideales que tratamos de sembrar.

Aquí en el frío del sepulcro y con el dolor aun latente en el alma sonreímos.

Porque hemos sembrado mas que esperanza, el ideal cada vez mas cierto de un mejor país,

ya es tarde, nunca nos mataron.

Con nuestra sangre derramada se ha proclamado la guerra sin armas.

Donde las voces se alzan desde el canto universal de las metrallas de letras y oleos,

donde el disparo sonó, nace inalterable el ansia de seguir luchando con las flores en los cañones y los fusiles hechos guitarra.

Lo ultimo que vimos con las armas señalándonos sin causa apunto de disparar y las caras desfiguradas de los cómplices del poder, fue verdes y ricas pradera con niños corriendo, ríos azules de cantos de paz y  un país mejor tras la lucha.

De el estruendo se vistió el ultimo instante y el dolor paso con su sombra angustiosa hacia las tinieblas que dieron luz al propósito de seguir construyendo una nación justa.

Nunca nos mataron, saciaron sus anhelos de parca y se sintieron aliviados por esfumar nuestra humanidad, pero los ecos de nuestra voz están en el viento que mueve las masas de pacificadores que seguirán en pie de lucha a pesar de las perdidas…

El campo fue ya sembrado y es regado con nuestra sangre, nunca nos mataron.

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Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve Q.E.P.D

Christian Casbaker

en Memoria de todos los lideres sociales caídos.

Redimidos

Libro I Ávido de sangre.

I parte

Viéndose las manos llenas de sangre ya púrpura porque han pasado quizás más de dos horas desde que escondido entre los saúcos asechaba a la niña que inocentemente jugaba a la orilla de un charco cercano a su casa con un barquito de papel.

Con la tenue luz del sol, en una mañana de frescos aromas, rodeando las lujosas casas en mediaciones de los cerros orientales. Esperaba con ansia como perro en celo cuál sería su próxima faena, como el mismo la llamaba, cuando se pavoneaba de sus horrendas hazañas sexuales tomando BBC en algún bar del Mirador de La Calera con sus ingenuos amigotes, que creían que eran aventuras pasajeras con chicas recién llegadas a la ciudad o de los pueblos cercanos.

Tras ver que nadie estaba atento de la criatura, salía de entre los saúcos emitiendo un chillido aterrador, pasaba desapercibido pues parecía el mismo que hacían los toches cuando aparecen en los prados a picar y comer cucarrones. Encima de la pequeña humanidad que llena de pavor no podía ni gritar le colocaba una gruesa cinta decorada de emoticones de diablos, caras tristes y enfermas, quizás aquello representaba lo que era su mente que en ese mismo momento solo pensaba en desnudar, penetrar, lamer, morder y matar.

Ávido de carne, ya en su guarida improvisada desde el día anterior, tras haber estudiado a detalle su víctima y estar totalmente planeado su macabro plan. Encerraba en una casucha de ramas y plástico a la aterrada niña que tan solo gritaba con una mudez que se manifestaba en los ríos de lágrimas que huían de sus desesperados ojos.

Primitivo e insaciable le arrancaba el vestido enterizo de Offcorss rosa, mientras que movía su pelvis con el miembro erecto al aire, ese aire que sordo era el único testigo del horror. Terminaba su faena, cuando ya el cuerpo perdía su vida, cuando el color del rostro de la víctima se esfumaba en el pálido muerte y su calor como humo se desvanecía entre las piernas del devorador que gemía mientras mordía el cuello de la ya inerte niña.

A sus amigos solo les contaba los instantes de efervescencia, de poses y juegos sadomosoquistas al estilo de 50 sombras de Grey, que en efecto eran mentira, ya que lo hacía con el frío despojo de humanidad que penetraba mientras lo mordía para bañarse en su sangre aun tibia.

En la fría noche mientras se percataba que ya no estarían buscando a la victima por ahora, salia sin dejar rastro, solo la escena tapizada de abundante eucalipto que había recolectado con anterioridad.

Podrían pasar meses hasta que encontraran el cuerpo, pues aquel sepulcro improvisado pasada desapercibido ya que casi siempre lo hacia detrás de alguna colina inhóspita o en alguna cueva hecha por una antigua explotación de material para construcción ya abandonada por años.

En la comodidad de su casa cerca al parque de Chingaza donde la vista era de ensueño, se bañaba mientras miraba como hipnotizado aquella sangre púrpura que corría diluida por el sifón de plata de su lujoso baño. Para que después durmiera como bebé en su cama Queen, acompañado de su perro Gran Danés Giorgio, mientras la vocecita en sueños le mostraba la próxima faena a planear.

Christian Casbaker, 2019.

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Slash

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Viejito del alma
gracias por tu compañía
por el amor incondicional
por tu capacidad de consentir y
ser consentido
por la compañía en los viajes
 y la soledad
por ese juego permanente de la vida
por tus ladridos de alerta
por tus llantos de tristeza
porque la pelota, el palo
y la botella plástica eran tus mejores juguetes
por treparte en el corazón
de cada uno y estar allí
te confesamos el amor profundo
que te profesamos
el que permaneceras en nuestra memoria
que te llevaremos con los mejores y más felices recuerdos
gracias mil gracias
viejito Slash
te amos profundamente
Pacho Martha Wayra David
23 de junio 2018 5 pm
Bogotá – Colombia
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Muerte al silencio

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http://www.banrepcultural.org/la-caricatura-en-colombia/texto21.html

 

Bienvenid@s de nuevo a Letrologias, el primer Blog de literatura y periodismo cultural de Facatativa en Colombia. Cada mes tratamos de dar lo mejor de si para deleitar a nuestros lectores con literatura e información cultural de nuestra región, nuestro país y el mundo.

Escritor@s de distinta índole, oficios y estilos participan en este espacio para construir un legado literario que tenga un propósito definido y pueda de alguna manera influir en nuestros apreciados lectores, para beneficio de su vida y su entorno. Por eso este mes en honor a los muertos, esas personas que ya no están; iremos a construir de nuevo con poesía y prosa una Antología tributo denominada “Muerte al silencio”.

Es aquí que una vez mas vamos a declarar a la literatura en general como nuestro estandarte de rebeldía y protesta social, pues iremos a dar vida a esas voces que ya no están y que por querer clamar justicia fueron silenciadas. Voces que nunca se pudieron enfrascar en este sistema y que sin cansarse de luchar entregaron su vida a una causa o se desilusionaron de vivir en un estercolero social y decidieron partir. Por eso la premisa de esta Antología la proclamó alguna vez alguien inmerso en esta eterna revolución que lleva siglos, porque no basto con quitarnos el yugo de los españoles, ahora un yugo mas certero nos oprime, el de una clase privilegiada, el de la criminalidad de un bastión insurgente fallido y la malsana tradición de narcotraficantes.

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http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=1328

Mi voz, la que esta gritando.
Mi sueño, el que sigue entero.
Y sepan que solo muero
Si ustedes van aflojando
Porque el que murió peleando 
Vive en cada compañero
Por nuestros muertos 
ni un minuto de silencio
toda una vida de combate. 
Hasta cuando? Hasta siempre
Hasta donde? Hasta la victoria
si es preciso hasta la MUERTE….

Por eso acompáñanos en esta nueva aventura de letras y envíanos tus escritos al correo letrologias.2017@gmail.com, anexando una reseña biográfica y una foto tuya, para que el mundo te conozca y puedas hacer parte de esa gran antorcha literaria con la cual queremos iluminar este ensombrecido mundo.

¡Bienvenid@s de nuevo y a disfrutar de buena lectura!

Sexo y Muerte, mostraban los disfraces

 

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Sexo y Muerte, mostraban los disfraces

dos extremos del hombre, uno conectado al otro

costumbres de ancestros paganos

ayer estaban replicando inocentemente

los descendientes de los de la cruz

los mismo que quemaron y juzgaron con tortura

a los que hace siglos mantenían la misma tradición.

Sexo y Muerte mostraban los disfraces

sin saber que abonaba sin conciencia

a los ritos que se han llevado a cuestas miles de almas

de criaturas y humanos

saciando la sed de sangre del rebelde celestial.

Sexo y muerte mostraban los disfraces

con la excusa de alegrar los infantes

y recolectar manjares

salían a las calles con mascaras

las mismas que esconden las sombras

y las viles pasiones, que llevan al sufrir

Sexo y Muerte….

Christian Casbaker

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Quisiera morir hoy

Foto: Eliana Castillo

Quisiera morir hoy, para darme cuenta que pasaría…

Los centenares de condolencias aduladoras, inundarian las redes y las llamadas tormentosas a mis padres y hermanos. Los emoticones de caras tristes tapizarian un estadio completo y sería el titular en la mente de la gente por un día.

Personas que en vida me esquivaban en las calles y que a pesar de conocerme no me brindaban un mísero saludo, porque estaban inmersas en su mezquino mundo, hoy estarían muy de cerca a la envoltura de mi anterior existencia.

Los diarios y la gente especularian, ese hombre nunca iba a la iglesia, estaba alejado de Dios, no estaba conectado con el espíritu del universo por eso hizo lo que hizo o que cobarde no fue capaz de seguir viviendo.

Y aquí alrededor de mi féretro vería caras nunca antes vistas, todo lo bueno que nunca me dijeron en vida lo publicarían por doquier, ningún valiente se atrevería a hablar mal de mi como antes lo hacían.

De los 600 amigos en Facebook y de los casi 100 contactos en Whatsapp, la mitad apenas me había visto, por hay con 50 me hablaba y tan solo con 5 éramos amigos. Ahora me acompañarían casi todos en este efímero instante en que les llamé la atención y mi existencia ya no estaría para disfrutar de su fugaz compañía.

Siempre estuve sólo y ahora dentro de este cajón todos se hallarían, con sus miradas indolentes, curiosas, indiferentes y tristes que serían testigos de mi pálido e inerte rostro.

Hubiera sido el árbol, el edificio, el cuchillo o el tarro del veneno mis últimos acompañantes, el aliento de la parca el último olor persibido y la indiferencia de todos lo último que vería.

Valiente quizás sería, no hubiera soportado está fastidiosa hipocresía. No sabía que era tan bueno, ¿ por qué me juzgaron entonces tanto en vida?, no sabía que tenía tantos amigos y tanta familia, entonces, ¿por qué no me acompañaron en mi prolongada soledad y en las despiadadas tristezas ?.

Tal vez muchos no aguantan la responsabilidad inmerecida que se nos otorgó por parte del Hacedor, y esa encomienda que en realidad no fuimos capaces de cumplir, realmente la hicimos mal y nuestra existencia parece no valer la pena.

Desesperación (Penny Dreadful) – Óleo sobre lienzo.

Pero yo quería viajar antes de tiempo y tendría todo el derecho. Por eso les pediría que no guardarán luto y se ahorraran sus condolencias, porque no hubiera sido una tragedia, es el paso hacia otra existencia, quizás iré a nacer alli en la primavera que siempre anhelaba o más allá de las estrellas donde seres patéticos como los humanos no existieran o simplemente hubieran evolucionado lo suficiente para ser verdaderos seres superiores.

Eso sucedería talvez, si muriese hoy, me daría cuenta de tantas cosas, que más bien prefiero seguir viviendo para tratar de cambiar en algo este locuaz teatro.

Alegrense de estar viviendo y admiren con respeto a los que ya no están, porque partieron con o sin voluntad, dejándonos estelas de recuerdos y enseñanzas que quedarán impresos en unos y en otros serán efímeros como el mismo tiempo.

Christian Casbaker, tributo a M.C.L q.e.p.d

El hombre del maletín

42619804_605384519863535_94024650949918720_nEl viento despeinaba las puntas de su cabello. La calle era larga y demasiado angosta. Caminaba presurosamente con una mano en el bolsillo y la otra sosteniendo un encarnado maletín de cuero. Su respiración se agitaba con cada paso. La gabardina era gruesa pero no lo suficiente para el frío de aquella noche. Un quisquilloso hilillo de sudor descendía desde el borde interno de su borsalino, mientras miraba sospechosamente hacia atrás con el rabillo del ojo. Una oscura silueta se delineó detrás de él. Apretó las manos marcando sus uñas en las palmas. Caminó aún más rápido al volver la mirada y recordó aquella primera vez que la muerte lo besó en los labios: “El humo del cigarrete dibujaba confusas letras en el espacio. Sentado junto a la ventana, con tristeza, miraba cómo las hojas se desprendían del árbol en el otoñal invierno de sus recuerdos…” Sacó la mano de su bolsillo y volvió a mirar hacia atrás, pero todavía seguía ahí, entonces, comenzó a trotar. Ahora su encarnado rostro hacía juego con el maletín. La cajetilla vacía de cigarretes golpeaba contra su pecho, marcando el compás de unos dilapidados latidos ya sin vida, incluso sin haber muerto. Sus manos sudaban, al igual que el resto de su cuerpo. Faltaban pocos metros para llegar a casa, sin embargo, el lóbrego callejón parecía alargarse hasta el infinito. Ya no miraba hacia atrás, solo corría, corría más rápido que el viento y que todas las cosas más veloces de este mundo. No obstante, la sombría figura seguía detrás de él, sin importar cuánto esfuerzo hiciera.

El borsalino se le zafó de la cabeza y voló como un murciélago hasta posarse en una de las barandas donde colgaban la ropa, y mientras el hombre lo veía, cayó nuevamente sumido en sus recuerdos: “El cigarrete, a medio camino, descansaba en el borde de la mesa, mientras la ceniza ya fría se arrellanó en el cenicero. El árbol, ya sin hojas, moría lentamente…” Un tropezón lo hizo volver en sí. El hombre del maletín se excitó al ver las luces de su casa en medio de aquel penumbroso lugar. Tomó las llaves mientras seguía corriendo, separó la correcta de las demás y se detuvo violentamente. Abrió la puerta, entró y se encerró. Se dejó caer sobre el suelo, se acostó contra la puerta y rió a carcajadas. Toda la pesadez que había sentido minutos antes, súbitamente desapareció. Sin embargo, tan solo fue un efímero sentimiento.

Un sobre negro se deslizó por debajo de la puerta, chocó con su mano izquierda y al mirarlo, el último recuerdo de su vida se incrustó en su pensamiento: “El final del cigarrete fue tirado en el cenicero, y el escueto árbol consumido fue por la nieve”. ¡así no apagues las luces, de esta noche no pasarás!, decía la carta.

Al día siguiente, un hombre amaneció muerto en la casa diez de la calle La Candelaria, en el centro de la ciudad, con una carta negra sobre su pecho que decía: no confíes ni en tu propia sombra… 

Omar David Herrera Salamanca

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Nació el 27 de noviembre de 1999 en Bogotá. Fue criado por chimpancés hasta que cumplió tres años, pues al día siguiente, un par de cazadores furtivos lo secuestraron y lo encerraron en una biblioteca. Aprendió a leer, creció, se instruyó, se desarrolló, escribió cuentos, un par de crónicas para el libro “Bitácora de la memoria”, y también poesía cuando lo picó el bicho raro de la lírica; se graduó del colegio Cartagena, donde unos de sus dos mejores profesores y amigos le abrieron las puertas al mundo de la literatura, mientras que el segundo se convirtió en su maestro de escritura y corrector de estilo. Piensa escribir novelas, compartir las historias que él conoce y mover los corazones de los lectores. Está en segundo semestre de Lengua Castellana en la universidad Distrital, asiste a la Escuela de Literatura de la casa de la cultura de Facatativá, estudia en el taller de escritura creativa de Idartes en Bogotá, está aprendiendo a escribir, pero sabe que esto le tomará toda la vida.

Epitafio

Y las garras de los oligarcas genocidas
atentas a lo que hagan sus perros cancerberos
callan ante la crueldad de sus actos
tan solo pedían justicia
tan solo pedían paz
tan solo pedían una mejor sociedad
por eso fueron juzgados
y les anticiparon la parca sin que les tocara
pero sin darse cuenta están avivando un fuego abrazador
que tarde que temprano calcinara sus inicuas existencias
sus voces nunca serán calladas
son el estandarte de muchas generaciones
y son el motivo para seguir en pie de lucha
porque el tener un mejor terruño
es un derecho por el cual se luchara sin prisa
vidas se llevan, pero los ideales son inmortales
vidas que nunca volveran
pero su partida de seguro no sera en vano…

Monsi Varlibo

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La voz al borde del abismo

Al borde del abismo

Allí al borde del abismo, retumba delante de mi, al otro lado… una voz.

Ella que me recuerda con su susurro lo valioso que es la existencia y lo esencial de escucharla con atención.

Ella es la que te guía, pero haces oídos sordos

la algarabía del diario vivir y las vanas distracciones no te dejan escuchar.

¿Para que estar en este instante, si tuviste la oportunidad de caer y levantarte cada vez mas fuerte?….

ahora mirando tu perdición me llamas, como si yo nunca hubiera estado allí

se valiente y elevate con fe al cielo de la nueva posibilidad de redimir y reconstruir…antes de que se termine tu efímera vida.

Y aprende que hay que tener cuidado con lo que piensas y dices, para que las cadenas de las sombras circundantes no te opriman y te lleven a dormitar entre tumbas que susurran perdición… escúchame yo siempre te hablo.

Insensibilidad

Veo muerte y desolación, y nada toca mi interior.

calladas están las buenas palabras y el tiempo trae olores de desolación

y yo como si nada, camino viendo el azul del firmamento…

Gritos de hombres, mujeres y niños retumban por doquier, haciendo una sinfonía macabra con sus ecos…

tan solo me remueve el sentimiento cuando un hermano menor sufre

quizás el sufrimiento por parte de los hombres, es la consecuencia de sus miserias

mientras que la criatura no tiene nada que ver con este teatro de tragedias

que son la consecuencia directa o indirecta del obrar de la gente

que se ufanan de ser una especie superior, cuando son crueles sin sentido con sus hermanos menores y la naturaleza que los sustenta.

Aun sigo insensible, si lograr creer en mi especie

quizas me condene por ello, pero nada aflora cuando millares de personas sucumben ante las catástrofes o cuando un loco desquiciado quita vidas por su dios.

¿Insensibilidad?… o desilusión de mi propia especie.

Anonimo.

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