Redimidos I

I Ávido de sangre. Viéndose las manos llenas de sangre ya púrpura porque han pasado quizás más de dos horas desde que escondido entre los saúcos asechaba a la niña que inocentemente jugaba a la orilla de un charco cercano a su casa con un barquito de papel. Con la tenue luz del sol, en … Continúa leyendo Redimidos I